25.5.08

Otra de cumpleaños


Cuando cumplimos treinta años adquirimos la capacidad de comprender el significado cabal del odio. Es preciso impregnarse de la noción del mal para convertirse en un adulto capaz de enfrentarse a la vida. Es por ello que en ese momento la vida se vuelve un acto conflictivo; porque no hemos olvidado nuestra proclividad a las pasiones menos violentas. Los treinta años son la edad ideal del adúltero y del traidor porque en ese momento de la vida es todavía posible conciliar el ideal con la consciencia del pecado. Cuando cumplimos treinta años salimos del ámbito de las formas antagónicas para entrar en el ámbito de las polaridades.

Salvador Elizondo

3.5.08

(...)

Busco el instante y ni al reconstruirlo me pertenece. El viento tras el sol sabe... sucede que uno muere sin mirar al que murió antes. ¿Cómo reclamar las esquirlas de antiguos nombres que el terco frío bajo la piel terminará borrando? Ignominia lenta que delimita un abismo de veinte centímetros.

Tocamos al fantasma que tanto temíamos. Tú le besaste la frente, yo le até las manos...
Y un salto a este abril sin habitantes, en el que te recostaste boca abajo para ocultar las uñas sucias por la tierra.
Me quedo con el abrazo difícil, con la espalda negra de otro instante y comienzo a repetir las palabras confundidas que nunca supieron de qué hablábamos.