2.9.13

Mirarnos

Es hora de mirarnos. Somos nosotros los interlocutores válidos, los únicos que podemos representar una opción. Los aparatos del Estado, corrompidos hasta el tuétano, son cada vez más ajenos a la voluntad popular. Desafiarlos o pretender que se les puede conquistar o manipular desde abajo es inútil, contraproductivo y peligroso. Se trata de desmantelarlos haciéndolos innecesarios, rechazando radicalmente su guerra permanente contra nosotros y ocupándonos en reorganizar la sociedad. Lejos de ser ilusorio esto puede ser puro pragmatismo. Imaginemos, por decir algo, lo que podría hacer medio millón de maestros convertidos en linternas coherentes para iluminar cotidianamente, con la verdad, los espacios en que ejercen su oficio.

Gustavo Esteva
Salir del Callejón
http://www.jornada.unam.mx/2013/09/02/opinion/022a2pol

5.7.13

Fisuras


Pensar no consiste en salir de la caverna, ni en reemplazar la incertidumbre de las sombras por los contornos recortados de las cosas mismas, la claridad vacilante de una llama por la luz del verdadero sol. Consiste en entrar en el Laberinto (...). Consiste en perderse en galerías que sólo existen en la medida en que las cavamos incansablemente, en girar en círculos en el fondo de un callejón sin salida cuyo acceso se ha cerrado detrás de nuestros pasos, hasta que esta rotación abre, inexplicablemente, fisuras transitables en la pared.


Cornelius Castoriadis
Las encrucijadas del laberinto

26.6.13

A riesgo de ser insistente

Me subyuga el amor que se funda y sustancia en estos espacios vivos y la libertad radical de ese amor, que ya no hace distingos entre expresarse y comunicarse, entre soledad y compañía, entre ausencia y presencia, entre voz y silencio, entre amar y pensar, entre todo y algo. La palabra transfigurada de un hombre solitario puede recoger allí, por abajo, el gesto misterioso y absurdamente magnífico de la humanidad. La poesía puede entonces proyectar ese gesto y abolir en un acto de amor la distancia entre el hombre y los objetos, entre el hombre y la naturaleza, entre el hombre y el hombre, entre el hombre y la muerte. Más que un vacío, esas distancias son el músculo al que es posible dar vida con el nervio de la visión creadora, con el tatuaje inusitado de la palabra en función y explosión de ser, para mover así el mundo. La realidad está donde queremos que esté, donde somos capaces de engendrar una forma.

Roberto Juarroz
Poesía: explosión del ser por debajo del lenguaje
Prólogo a Poèsie verticale (Recontre, Lausanne, 1967)

18.6.13

Otro juego


La calle aún conserva los signos de la revuelta: consignas a medias en papeles rotos, cascajos de bombas lacrimógenas y balas de goma, vallas tiradas, la suciedad que precede al tropel, algo de sangre y pintas. Y en medio de la calle, vacía en espera de una nueva manifestación de jóvenes inconformes con el orden y el progreso que se oferta desde el poder, hay niños jugando al futbol,
Son Neymar, Hulk, Marcelo, Paulinho y compañía… no cobran por jugar, no portan la sagrada verdeamarelha pero igual sudan, meten el cuerpo y quieren más, porque tres goles no son suficientes para dar por terminado un partido pactado hasta que el cansancio los venza o la policía los corra del lugar.
Ayer por la noche sus hermanos mayores, primos, tíos o padres salieron acompañados por cientos de miles a esas mismas calles para gritarle a la ex guerrillera que hoy es presidente que no están de acuerdo con que su gobierno otorgara 15 mil millones de dólares del dinero público para financiar la Copa Confederaciones 2013 y el Mundial 2014… y es que aún hay millones que no tiene donde vivir. Saben que los mayores no se quejan tanto ya por la falta de empleo o dinero, pero sí por el alto costo de un transporte público deficiente, por los malos servicios de salud, por la educación inadecuada… por la represión de una policía militarizada que sigue cargando contra la gente como lo hacía durante la dictadura.
En esta pequeña cancha de asfalto no hay árbitro y no hace falta, las infracciones a las reglas elementales del futbol se marcan y se discuten aquí mismo y entre todos… el enojo se transforma en intentos de jugadas de fantasía, en desafíos cara a cara que se resuelven con un recorte mágico. El que falla debe correr tras la pelota para recuperarla y volverla a poner en juego… esa es, tal vez, la regla más importante.
Los que ayer por la noche tomaron esta cancha de Brasilia, de Río y de otras ciudades, aprendieron a jugar de la misma forma, con estas mismas reglas: han traído el balón y lo pusieron enfrente de quienes dirigen el país. El ex presidente Lula, histórico líder sindical, ha intentado salir al paso para llamar a la negociación, pero ayer mismo la multitud advirtió que tampoco quiere un árbitro que dicte las reglas de un juego que terminará por convertirse en negocio: “los políticos ya no nos representan”.
Hulk suelta un riflazo que cruza entre las dos piedras que hacen de portería, las pequeñas voces corean la hazaña y despiertan el eco de las consignas que miles de gargantas impregnaron ayer en las paredes de los edificios cercanos: “un país mudo es un país que no muda”, “no dispares contra mis sueños”. La cuenta de los goles no importa ya a estas alturas, se trata es de seguir jugando al futbol.
Hoy y en los días sucesivos los jóvenes indignados brasileños también seguirán con este otro juego que les es inherente y trata de cambiar Brasil… quizá en este punto es donde cobran su real dimensión las declaraciones de Eddy Etaeta, entrenador de la selección de Tahití que en su debut en una competencia de FIFA perdió 6 goles a1 contra Nigeria: “estamos acostumbrados a ver los grandes campeonatos delante de nuestro televisor, pero hoy nosotros somos los protagonistas. Lo que iba a pasar sobre el terreno de juego no tenía mucha importancia”.


Crónicas de ficción y no tanto

1.5.13

Inventario


La ausencia trabajó en secreto para evitar el olvido, el silencio infante construyó el desasosiego, el rito de las manos conservó el ansia del beso…
Marcamos nuestros cuerpos con nombres que se desvanecen, convocamos un vacío donde germinará la memoria (las palabras no dichas habitarán el intersticio en los abrazos).
En silencio caminamos sobre los pasos del extraviado, pero siempre con el rumbo que implacable fijó la nostalgia de lo no encontrado (hacerse a un lado para dejar que pase el otro, y el otro, y todos los que buscan inundarse de certezas [...] y volver al camino por la senda de los invisibles).
Encontrarse, pues, en un punto a merced de la insalvable geografía y declarase en resistencia ante el requisito del regreso o la partida: existir en las horas no contadas...

13.2.13

Lo único y lo unánime...

Así es como creamos la historia única: mostrando a la gente como una cosa, como una sola cosa, una y otra vez hasta que se convierte en eso.
La historia única crea estereotipos y el problema con los estereotipos no es que sean falsos, sino que son incompletos. Hacen de una sola historia la única historia.
La consecuencia de la historia única es esta: roba la dignidad de la gente, dificulta el reconocimiento de nuestra igualdad humana, enfatiza nuestras diferencias en vez de nuestras similitudes.
Las historias importan, las muchas historias importan. Las historias se han usado para despojar y calumniar, pero las historias también pueden empoderar y humanizar. Las historias pueden quebrar la dignidad de la gente, pero también pueden reparar esa dignidad rota.
Cuando rechazamos la historia única, cuando nos damos cuenta de que nunca hay una sola historia sobre ningún lugar, recuperamos una especie de paraíso.

Chimamanda Ngozi Adichie