3.1.20

Primera carta...

Ilán:
Cunado este libro llegue a tus manos tal vez ya habremos tenido varias conversaciones sobre las injusticias que se nos plantan en la cara a cada momento, sobre los pobres y los ricos, sobre los explotados y los explotadores, sobre los esclavos y los dominadores, sobre el amor y la solidaridad, sobre mi deseo de que seas libre; pero quiero que lo tengas para que, a través de su lectura, comiences a conversar con otros que estuvieron antes que tú y yo y se hicieron preguntas similares. Como ves, la desigualdad entre las personas es añeja, pero también, desde hace mucho tiempo hay quienes la combaten.
En sus páginas encontrarás palabras que tal vez nunca hayas escuchado, como militarismo, clericalismo, proletariado o ateneo, y otras que tal vez te sean más comunes porque de la boca de tu madre o de la mía habrás escuchado muchas veces la queja contra el capitalismo y el poder. Además, verás que está escrito de una manera muy distinta a la que usamos para hablar cotidianamente, pero eso se debe a que José Antonio Emmanuel, el profesor anarquista que lo escribió, lo hizo hace casi 90 años y vivía del otro lado del mundo. Piensa en que los primeros niños a los que dedicó este libro hoy son más viejos que tu abuela o de plano ya no viven. Pero no lo desprecies por eso, imagina al lenguaje como un ser capaz de envejecer y rejuvenecer, de morir y renacer, de presentarnos a los que pasaron por aquí antes;  además, las cosas de las que habla son tan válidas hoy como entonces: oponerse a la guerra y amar, siempre será necesario.
El libro busca explicarte lo que es la anarquía, otra palabra que seguramente has escuchado en varios momentos, y muchas veces, estoy seguro, vinculada a la violencia, pero verás que no es así, que es necesario reivindicar esa palabra y entenderla mejor, que realmente contiene esperanza. Pienso en lo que sucederá cuando te enteres que la escuela puede ser otra cosa, cuando sepas que la idea de dios se ha usado para oprimir, que un sindicato no tiene que ser sinónimo de tranza… es un poco como esa canción que te cantaba cuando eras un bebé, donde había una vez un lobito bueno, un príncipe malo, una bruja hermosa y un pirata honrado… Espero que tras tu lectura tengamos que conversar mucho más para seguir construyendo este mundo al revés. Espero que en esas conversaciones tu madre pueda ayudarnos a entender que una lucha en la que no se involucra el corazón está incompleta.
Encontrarás también en este libro una especie de decálogo: ayuda, apoya, copia lo bello, labora, estudia, ama, protege, cultiva, no tengas esclavos, trabaja. Vuelve a él cada que puedas, cuestiónalo, complétalo, colócalo en el orden de tus necesidades, practícalo en la medida de tus fuerzas… Naciste en un país en guerra, donde la vida para muchos es sólo una mercancía más, ser indiferente a ello implica permitir que la guerra sea perpetua; naciste hombre en un mundo donde los hombres son violentos con las mujeres para conservar privilegios ilegítimos, mantenerse en silencio ante ello y evitar la confrontación es ser cómplice; naciste también en un mundo donde se quiere ver a la tierra como un objeto y no como madre, permitirlo es convertirse en verdugo… Este libro te ayudará a buscar la manera de rebelarte ante la indiferencia y la opresión, de procurar la vida, de ser libre con los demás. Durante este camino encontrarás contradicciones pero no claudiques, abrázalas pero no para solazarte en ellas, sino para entenderlas y tratar de transformarlas. Mi deseo más profundo es verte crecer, compartir, aprender de ti y contigo, verte libre, por eso te obsequio este libro…