2.9.13

Mirarnos

Es hora de mirarnos. Somos nosotros los interlocutores válidos, los únicos que podemos representar una opción. Los aparatos del Estado, corrompidos hasta el tuétano, son cada vez más ajenos a la voluntad popular. Desafiarlos o pretender que se les puede conquistar o manipular desde abajo es inútil, contraproductivo y peligroso. Se trata de desmantelarlos haciéndolos innecesarios, rechazando radicalmente su guerra permanente contra nosotros y ocupándonos en reorganizar la sociedad. Lejos de ser ilusorio esto puede ser puro pragmatismo. Imaginemos, por decir algo, lo que podría hacer medio millón de maestros convertidos en linternas coherentes para iluminar cotidianamente, con la verdad, los espacios en que ejercen su oficio.

Gustavo Esteva
Salir del Callejón
http://www.jornada.unam.mx/2013/09/02/opinion/022a2pol