Cunado este libro llegue a tus
manos tal vez ya habremos tenido varias conversaciones sobre las injusticias
que se nos plantan en la cara a cada momento, sobre los pobres y los ricos,
sobre los explotados y los explotadores, sobre los esclavos y los dominadores,
sobre el amor y la solidaridad, sobre mi deseo de que seas libre; pero quiero
que lo tengas para que, a través de su lectura, comiences a conversar con otros
que estuvieron antes que tú y yo y se hicieron preguntas similares. Como ves, la
desigualdad entre las personas es añeja, pero también, desde hace mucho tiempo
hay quienes la combaten.
En sus páginas encontrarás palabras
que tal vez nunca hayas escuchado, como militarismo, clericalismo, proletariado
o ateneo, y otras que tal vez te sean más comunes porque de la boca de tu madre
o de la mía habrás escuchado muchas veces la queja contra el capitalismo y el
poder. Además, verás que está escrito de una manera muy distinta a la que
usamos para hablar cotidianamente, pero eso se debe a que José Antonio
Emmanuel, el profesor anarquista que lo escribió, lo hizo hace casi 90 años y
vivía del otro lado del mundo. Piensa en que los primeros niños a los que dedicó
este libro hoy son más viejos que tu abuela o de plano ya no viven. Pero no lo
desprecies por eso, imagina al lenguaje como un ser capaz de envejecer y
rejuvenecer, de morir y renacer, de presentarnos a los que pasaron por aquí
antes; además, las cosas de las que
habla son tan válidas hoy como entonces: oponerse a la guerra y amar, siempre
será necesario.
El libro busca explicarte lo que es
la anarquía, otra palabra que seguramente has escuchado en varios momentos, y
muchas veces, estoy seguro, vinculada a la violencia, pero verás que no es así,
que es necesario reivindicar esa palabra y entenderla mejor, que realmente
contiene esperanza. Pienso en lo que sucederá cuando te enteres que la escuela
puede ser otra cosa, cuando sepas que la idea de dios se ha usado para oprimir,
que un sindicato no tiene que ser sinónimo de tranza… es un poco como esa
canción que te cantaba cuando eras un bebé, donde había una vez un lobito
bueno, un príncipe malo, una bruja hermosa y un pirata honrado… Espero que tras
tu lectura tengamos que conversar mucho más para seguir construyendo este mundo
al revés. Espero que en esas conversaciones tu madre pueda ayudarnos a entender
que una lucha en la que no se involucra el corazón está incompleta.
Encontrarás también en este libro
una especie de decálogo: ayuda, apoya, copia lo bello, labora, estudia, ama,
protege, cultiva, no tengas esclavos, trabaja. Vuelve a él cada que puedas,
cuestiónalo, complétalo, colócalo en el orden de tus necesidades, practícalo en
la medida de tus fuerzas… Naciste en un país en guerra, donde la vida para
muchos es sólo una mercancía más, ser indiferente a ello implica permitir que
la guerra sea perpetua; naciste hombre en un mundo donde los hombres son
violentos con las mujeres para conservar privilegios ilegítimos, mantenerse en
silencio ante ello y evitar la confrontación es ser cómplice; naciste también en
un mundo donde se quiere ver a la tierra como un objeto y no como madre,
permitirlo es convertirse en verdugo… Este libro te ayudará a buscar la manera
de rebelarte ante la indiferencia y la opresión, de procurar la vida, de ser
libre con los demás. Durante este camino encontrarás contradicciones pero no
claudiques, abrázalas pero no para solazarte en ellas, sino para entenderlas y
tratar de transformarlas. Mi deseo más profundo es verte crecer, compartir,
aprender de ti y contigo, verte libre, por eso te obsequio este libro…
