20.9.07

Ciertas cosas


¿Será que en el fondo amamos el inefable sitio que ofrece la ausencia para reconstruir la desconocida intimidad de un cuerpo que se volverá difuso?
O quizá sea el irreprochable deseo de sentirse vivo ante la insuficiente calma que engañosamente ofrecen las palabras ocultas en la mirada anterior al beso.
Tal vez sólo queda abrazarse a ese otro sitio sin nombre que exige un abandono similar al de la sombra que nos precede, y al que accedemos, rara vez, mediante la palabra que se pudre entre las manos.