Un jardín no pensado, quizá un patio extenso y recreado con pequeñas memorias de alguien más; dos desconocidos se se recargan en el único fantasma que logra sostenerlos. Espalda contra espalda no pueden mirarse, son uno y otro mirando lo mismo en diferentes puntos de la noche que comienza. Cada uno reconstruye lo que quiere. Pero la noche es una, aunque la luz de los insectos se arraste o desaparezca.